Muchos padres sienten que “ya es tarde” para cambiar, porque sus hijos adolescentes llevan años con celular propio.[web:63][web:69] Sin embargo, los cambios graduales y consistentes pueden mejorar sueño, ánimo, rendimiento y convivencia familiar, incluso en etapas avanzadas.[web:56][web:66]
Paso 1: un diagnóstico familiar honesto
- Revisar en el propio celular cuánto tiempo se usa al día y en qué aplicaciones (TikTok, Instagram, juegos, chats, etc.).[web:56][web:62]
- Conversar en familia sobre cómo ese tiempo está afectando sueño, tareas, deportes y ánimo.[web:63][web:76]
Paso 2: definir un objetivo claro y alcanzable
- Ejemplo: “en tres meses, ningún celular en el dormitorio y máximo 1–2 horas recreativas al día”.[web:57][web:63]
- Para algunos casos, considerar cambiar a un teléfono básico (sin redes sociales ni juegos) o a un dispositivo de seguridad con funciones limitadas.[web:57][web:54]
Paso 3: empezar por los momentos más críticos
- Quitar el celular de la mesa al comer: momento para conversar y conectar cara a cara.[web:63]
- Fijar una “hora de cierre digital” familiar (por ejemplo, 21:30) en la que todos dejan los dispositivos en un lugar común.[web:54][web:76]
- Apagar Wi‑Fi o datos móviles a una hora fija por la noche en días de semana.[web:66][web:59]
Paso 4: ofrecer alternativas reales
- Deporte, música, lectura, manualidades, proyectos familiares o de servicio, juegos de mesa.[web:52][web:65]
- Pedirle al hijo o hija que haga una lista de actividades que le gustaría retomar si tuviera “más tiempo sin pantalla”.[web:63][web:76]
Paso 5: usar tecnología a favor, no en contra
- Preferir dispositivos pensados para seguridad (relojes localizadores, botones de emergencia, soluciones tipo SimpleCare) cuando la prioridad es cuidado, no entretenimiento infinito.[web:54][web:52]
- Configurar controles parentales, limitar descargas de aplicaciones y desactivar notificaciones no esenciales.[web:57]
- Recordar que el objetivo no es vigilar, sino acompañar y educar en un uso responsable.[web:63]
La clave es que los adultos también cambien: si padres y cuidadores revisan menos el celular, duermen sin pantallas y protegen sus propios espacios libres de notificaciones, los hijos entienden que no se trata de un castigo, sino de un nuevo estilo de vida familiar.[web:54][web:63]
Fuentes para profundizar