Permanecer en el suelo sin poder levantarse puede tener consecuencias serias, incluso cuando la caída parece leve.
Tu mamá se levanta de noche, pierde el equilibrio y cae. No consigue incorporarse. Su teléfono está en otra habitación. Nadie escucha sus llamados. ¿Qué ocurre si pasan treinta minutos, una hora o más?
En medicina se utiliza la expresión inglesa long lie para describir una permanencia prolongada e involuntaria en el suelo después de una caída. El problema no termina con el golpe: también importa cuánto tarda alguien en enterarse y ayudar. [1, 2]
¿Por qué preocupa tanto una hora?
Una investigación de la Universidad de Cambridge, publicada en The BMJ, siguió durante un año a 110 personas mayores de 90 años. El 82% de las caídas registradas ocurrió cuando la persona estaba sola. Entre quienes sufrieron alguna caída, el 80% necesitó ayuda para levantarse al menos una vez y el 30% permaneció una hora o más en el suelo en alguna ocasión. [1]
Esos resultados corresponden a personas de más de 90 años; no representan a todos los adultos mayores. Sin embargo, ilustran un riesgo concreto: caerse solo y no poder pedir ayuda.
Las guías internacionales de prevención de caídas consideran de alto riesgo de futuras caídas a una persona mayor que ha permanecido al menos una hora sin poder levantarse. Pero una hora no es un “límite seguro”: no existe un minuto universal a partir del cual comiencen las complicaciones. [3, 4]
Los riesgos de permanecer en el suelo
Las investigaciones médicas asocian las permanencias prolongadas con deshidratación, hipotermia, lesiones de la piel por presión y daño muscular. En situaciones graves, la destrucción muscular puede afectar el funcionamiento de los riñones. También se observan deterioro de la movilidad, hospitalizaciones y pérdida de autonomía. [2]
Las consecuencias pueden ser emocionales: el miedo a volver a caer puede llevar a salir menos, moverse menos y perder fuerza, aumentando la vulnerabilidad. No todas estas complicaciones aparecen tras una hora ni afectan a todas las personas: dependen del estado de salud, las lesiones y las condiciones de la caída. [2, 4]
El problema es que alguien se entere a tiempo
Prevenir caídas mediante ejercicio, buena iluminación y adaptaciones del hogar es esencial. Pero ningún esfuerzo elimina por completo el riesgo. Por eso debemos anticipar otra pregunta: si ocurre una caída, ¿cómo se comunica la persona?
El mismo estudio de Cambridge observó que, en 37 de 38 episodios prolongados ocurridos a personas que estaban solas y disponían de una alarma, esta no fue utilizada para pedir ayuda. Tener un dispositivo no basta: debe ser fácil de llevar y usar, especialmente ante dolor, miedo o confusión. [1]
El Instituto Nacional sobre el Envejecimiento de Estados Unidos recomienda mantener un teléfono accesible, acordar contacto diario con personas cercanas y considerar un sistema personal de emergencia. [5]
Cómo puede contribuir simpleCare
simpleCare reúne botón SOS, comunicación por voz y ubicación GPS en un dispositivo portátil, sin necesidad de manejar un smartphone. Además, su detección automática de caídas puede avisar a contactos previamente elegidos aun cuando la persona no consiga presionar el botón.
Las alertas llegan a su red de confianza, sin pasar inicialmente por un call center. Así, la familia puede verificar qué ocurrió y activar la ayuda que corresponda. Ningún detector identifica todas las caídas ni garantiza asistencia en un plazo determinado; su funcionamiento depende, entre otros factores, de la cobertura, la batería y la respuesta de los contactos.
Prepararse hoy puede marcar la diferencia
Hablen en familia de qué hacer ante una caída; definan quién recibe y responde las alertas; comprueben que exista una forma sencilla de pedir ayuda, también de noche. Si la persona no puede levantarse o presenta una posible lesión grave, pidan atención médica urgente y no la levanten a la fuerza. [6]
Una caída puede durar segundos. La espera puede durar mucho más. La tranquilidad empieza por hacer posible que alguien se entere a tiempo.
Bibliografía y fuentes
[1] Fleming, J. y Brayne, C. (2008). The BMJ. Estudio prospectivo de mayores de 90 años. Ver fuente
[2] Kubitza, J. y cols. (2022). BMC Geriatrics. Revisión sobre long lie. Ver fuente
[3] Montero-Odasso, M. y cols. (2022). Age and Ageing. Guías mundiales de prevención de caídas. Ver fuente
[4] Holland, J. y Watkins-Webb, R. (2025). Nursing Older People. Revisión de la definición de long lie. Ver fuente
[5] National Institute on Aging (NIH). Falls and Fractures in Older Adults. Ver fuente
[6] NHS (Reino Unido). Falls: qué hacer después de una caída. Ver fuente
Nota: contenido informativo; no sustituye la evaluación o ate




